Donde
habite el talento.

Hace unos meses emitían un anuncio que siempre
me provocaba el mismo efecto: levantar los ojos hacia la tele. Para la ciencia
del marketing eso es un éxito, y aunque jamás me compre el coche promocionado, el
producto ha logrado la ansiada notoriedad de marca. Aunque lo que cautivara mi atención
no fueran las prestaciones del vehículo, ni su estético diseño o bajo precio, me
atrapaban gracias a los veinte segundos de música.
Tuvieron que pasar varios días para que la
curiosidad llamara a la acción y buscara por Internet el nombre de la canción
del anuncio. Y como Internet todo lo sabe —y si no, se lo inventa— en cuestión
de segundos tuve la respuesta adecuada: Locked
out of heaven, de un tal Bruno Mars. Y ya no pude parar. Con la ayuda de
Youtube fui descubriendo cada uno de los temas de este joven músico hawaiano.
Y aquí es cuando debo reconocer que me quedé gratamente sorprendido por el enorme talento de Bruno Mars. En tiempos en los que los grandes artistas musicales están de capa caída y no surgen nuevos con las capacidades que antaño tenían Michael Jackson, Madonna, Prince o similares, tengo que reivindicar que este tipo me parece realmente bueno. Sus canciones son variadas y potentes, mezcla estilos con brillantez, incluso sus videos musicales son excelentes. Me gustaría resaltar el de The lazy song, con una puesta en escena simple pero efectiva. En el video, sólo él y unos tipos con careta de mono en una habitación. Todo el video está rodado con una cámara fija, y los tipos se limitan a bailar una coreografía sencilla y divertida. A mis niños les encanta, y cuando ese efecto no lo provoca el Cantajuego, suele ser buena señal. Bruno Mars es un artista completo: toca varios instrumentos, tiene condiciones de bailarín, imagen de artista y amplia tesitura vocal, con un timbre que algunos comparan acertadamente con Michael Jackson.